Archivos Mensuales: octubre 2021

Carta a mi futuro yo

Estándar

Hoy tal vez mires atrás creyendo que fue fácil llegar a donde estás. Tal vez no puedas entender cómo eso que hoy tenés controlado, que capaz ya no te (me) importe ni te (me) genere nada, podía dominar tu (mi) vida al 100%. Pero así era.

Seguro crees que haber cortado todo de raíz era la solución más lógica. Te (me) cuento que no podías. O, como está enseñándome a decir mi psicóloga, no querías, al punto que creías que no tenías la capacidad para hacerlo.

No sé cuánto tiempo habrá pasado desde que te (me) escribo estas letras hasta que vuelva a leerme. Pero te (me) pido que no me juzgues desde tu nuevo lugar, si no que comprendas donde estabas parada y que hasta había reacciones fisiológicas que no podías controlar.

Sé que desde la distancia, todo parece más fácil, pero te (me) costó muchísimo llegar a donde estás, y estoy segura que el camino fue (es) largo y doloroso. Así que no te enojes conmigo por no haber podido resolverlo antes, te juro que hoy estoy haciendo lo mejor que puedo y tratando de no castigarme más, así que, por favor, tampoco lo hagas vos desde la distancia. Quereme, como estoy tratando de aprender a quererme yo, porque la yo de hoy es parte de vos, y vos sos mi hoy de mañana.

Desintoxicación – día 4

Estándar

Coqueteo con tu presencia como un ex-fumador coquetea con un cigarrillo. Lo toma entre sus dedos, lo huele, aspira el olor intenso de un cigarro apagado, que no emana el mismo olor que uno encendido. El ex-fumador lo mira y añora el humo que debería verse al quemarse, la sensación que da una pitada intensa, profunda, cuando los pulmones se llenan por completo de ese humo tóxico.

Así mismo coqueteo con tu presencia, te espío desde lejos mientras espero que en una de esas tantas veces que te veo en línea, me dediques unas palabras, incluso si son de despedida. Anhelo una pitada más, que inundes mi ser con tu toxicidad una vez más (y no sea la última).

Adicción

Estándar

Estoy segura que alguna vez lo pensé como metáfora, como analogía de mi relación con vos. Hoy me doy cuenta que no es una analogía, que no es una metáfora, que en efecto, la adicción es real. Que tu presencia funciona exactamente como la haría una sustancia de esas que, legales o no, generan una dependencia.

Y el ciclo es el mismo que con cualquier droga. El rush o subidón del momento en que se consume y el bajón de la abstinencia cuando no se tiene. Me atrevería a decir que hasta químicamente mi cuerpo, mi mente, mis emociones, responden a vos como lo harían ante el consumo de alguna droga estimulante.

Te consumí diariamente durante 2 meses (aunque nuestra historia se remonta hace 7 años atrás y tal vez vos hayas sido una adicción desde el primer día, pero yo no lo había visto realmente así) y de repente dejaste de estar disponible. Y yo me convertí en una junkie, desesperada por poder consumirte otra vez, por revivir la euforia que me genera tu presencia, mientras sólo transitaba la desesperación de tu ausencia.

Sé que estoy dando los primeros pasos en el camino de rehabilitación. Que estos probablemente sean los momentos más difíciles. Se también que voy a recaer, como ya lo hice hace unos días. Y cada recaída me va a llevar al punto de partida en mi desintoxicación de vos. Lo más desesperante de esto es que no sé cuándo ni cómo puede ser esa recaída, porque solo sucede si vos me buscás a mi.

Y aunque todo este proceso siento que va en contra de lo que quiero (sí, a pesar de todo quiero seguir consumiendo de vos), tengo que confiar en lo que dice quien (sin que exista vínculo de sangre alguno) probablemente más me ame en este mundo: Cuando llegues al final, vas a ver que ni siquiera vas a querer de eso, porque vas a entender que mereces algo mucho mejor.

P.D.: No sé si esto es un retorno a este espacio. Pero sé que necesito dejarme la puerta abierta a vomitar mis sentimientos en algún lugar y no dejar que me consuman desde adentro.