24 Horas

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24 horas te pido. Un día entero, sólo 24 horas, 1440 minutos, 86400 segundos, ni uno más. 

Te pido 24 horas de tregua. No es demasiado pedir. 24 horas comparadas con el año, 6 meses y 10 días que ya pasaron no son nada.

Te pido 1440 minutos de paz, de tranquilidad, de poder respirar sin una piedra en el pecho.

Te pido 86400 segundos de libertad. Sólo eso, ni un segundo más. 86400 segundos en los que tu nombre, tu rostro, el sonido de tu voz, tu esencia, no estén presentes.

Te pido un día entero en el que tu recuerdo no me atormente. 

Feliz No Cumpleaños

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Hoy te festejo tu No Cumpleaños. Podría haberlo hecho ayer, el día antes de ayer o, incluso, pasado mañana. 

Pero elijo hacerlo hoy, porque mañana es el único día del año que no es tu No Cumpleaños.  

Mañana no voy a festejarte tu cumpleaños, no voy a desearte felicidades. Porque aunque ya no pueda hacerte saber que me acordé, no pueda compartir tu alegría ni tus festejos, no pueda fantasear con que oír mi voz te da alegría (como la que pude escuchar en tu voz hace 365 días, después de ese momento de estrés que tuviste), esos recuerdos todavía están latentes. 

Feliz No Cumpleaños para vos, donde quiera y con quienquiera que estés en este momento. 

Nuevo Protocolo de Emergencia

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Mi amiga (a quien ya le dedicaré las líneas que hace rato se merece y vengo armando en mi cabeza) está pasando por un mal momento por estos días. Obviamente no es el primero y probablemente no sea el último, pero este es nuevo, más profundo, distinto. 

Y como es algo nuevo no se bien cómo ayudarla y creo que ella tampoco sabe aún como quiere y necesita que yo la ayude. Porque como me dijo ayer:”esta situación es tan nueva amiga, que para esto todavía no tenemos protocolo de emergencia”. 

es asi

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Y con sólo dos palabras, pusiste siete llaves a los cerrojos de esa puerta que yo había empezado a cerrar. 

No te voy a mentir, estoy muy triste. Sobre todo porque la ilusión de que quedaba alguien allá afuera que me quería se desvaneció. 

Pero ahora si puedo decir que se terminó. Ahora sé que ya no vas a volver a aparecer. Ahora sé que no vas a volver a hacer tambalear el delicado equilibrio que estoy logrando en mi vida. 

Desde hace 2 días te convertiste definitivamente en pasado. Espero que ahí te quedes y pronto pases a ser sólo un lindo recuerdo. 

Hoy Te Amputo De Mi

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Dicen que aquellas personas que han sufrido de la amputación de alguna parte del cuerpo, pueden a veces sentir un dolor “fantasma” en ese miembro que ya no está. No estoy muy informada de por qué el cerebro les hace una jugada y les recuerda aquello que alguna vez estuvo ahí y hoy ya no. Tal vez simplemente para eso, para que no olviden que alguna vez estuvo. 

La solución a este problema, o por lo menos la solución inmediata y el alivio del dolor es simplemente mirarse al espejo y reconocer que esa parte del cuerpo que duele, simplemente no está más. 

Yo he decidido hoy amputarte de mi. No se si realmente te estoy amputando hoy, o si ya lo había hecho y lo que había era sólo el dolor fantasma, producto de mi cerebro para que no olvide que estuviste acá. 

Así que a partir de hoy, cada vez que te piense, cada vez que duelas (que se que serán muchas), voy a pararme frente a un espejo a mirarme y recordarme que ya no estás, que ya no sos parte de mi vida. 

Aunque tal vez en otro contexto, alguien ya lo escribió mejor que yo:

Contigo Col y Boniato

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Porque el mundo material en el que vivo no me completa; porque comer carne (y de res) todos los días no me llena, ni me hace hervir la sangre; porque a pesar de la hiperconectividad no me puedo comunicar con vos. Y sobre todo porque vos no toleras bien la harina y una ristra de cebolla es tan cara que es un lujo, hoy te digo que volvería a vivir mil y una veces mi (nuestra) versión de aquel viejo refrán: contigo col y boniato.

Te odio

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Te odio. Te odio porque me dijiste que me ibas a hacer sufrir. Te odio porque me hacés sufrir. Te odio porque quiero irme y no me dejás. Te odio porque quiero irme y no me voy. Te odio porque no tenemos futuro. Te odio porque sé que no tenemos futuro. Te odio porque me celás. Te odio porque querés que yo te cele. Te odio porque sos puro bardo. Te odio porque sabés que sos puro bardo. Te odio porque me presentás ante extraños como “tu mujer”. Te odio porque no soy tu mujer. Te odio porque fantaseás con una vida conmigo. Te odio porque, a veces, yo también fantaseo con una vida con vos.

Te odio porque me cuidás de vos mismo.

Te odio porque me querés. Te odio porque te quiero.

4 años

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Y una noche volvió tu recuerdo. Casi 4 años pasaron ya de la última vez que escuché tu voz. Pero hoy ya no duele. Es sólo un recuerdo agridulce. Dolió mucho…tal vez demasiado para lo que en realidad fue. Pero hoy ya no. Sinceramente creí que nunca iba a poder invocar tu imagen sin que se me produjera un nudo en la garganta y sin embargo el tiempo curó las heridas que abriste hace ya 4 años.

La Extra

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De chica no me emocionaban mucho las historias de princesas. Me gustaban, si, pero no tengo el recuerdo de querer ser una doncella que es rescatada por el príncipe azul.

Y tal vez porque nunca soñé con eso, la vida tampoco me dio historias así. En el recuento de mis historias de amor, nunca fui la protagonista por la que ese príncipe hacía hasta lo imposible por conquistar su corazón. Todo lo contrario. Siempre fui un personaje secundario…si, en mis propias historias de amor, yo no era la protagonista.

Las pocas veces que algún hombre tuvo gestos “principescos” hacia mí, yo no suspiraba por ellos. El protagonista del cuento, ese que verdaderamente me interesaba, jamás se fijó en mí.

Obviamente que a medida que una va creciendo, la fantasía del príncipe azul se esfuma, una toma conciencia de que esas historias solo pueden ser de cuento infantil. Y empieza identificarse con otro tipo de películas…pero tampoco tuve experiencias dignas de contar. No solo mis historias no califican para comedias rosas, tampoco lo hacen para un drama. 

Tal vez me ilusioné con que esta vez iba a poder ponerle una pizca de emoción a mi vida amorosa. No es que tuviera idea de que llegara a buen puerto, porque el protagonista es de esos que cuando comienza la película está perdido y sin demasiado remedio. No, no pretendía ser la chica que llega a su vida y lo salva. Pero sí tal vez que por una vez, el actor principal se interesase en mi y me diera un rol más protagónico, y no un mero papel secundario que roza la categoría de extra con algún que otro bolo para decir.

Razón y Sentimiento

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No debiste preocuparte amor,
Desde hace tiempo no te espero.
Si no venías a quedarte
Para qué mortificarme la razón y el sentimiento.
No debiste preocuparte amor,
Lo digo en serio.
 
Siempre al fin pasa la vida
Temerosa  desmedida
Siempre llena de misterios
Y en el mar de mis heridas
Siempre queda alguna playa
Para un nuevo cementerio
 
No debiste preocuparte amor
Lo digo en serio.
 
Siempre al fin pasa la vida
Temerosa desmedida
Toda llena de misterios
Y en el mar de mis heridas
Siempre queda alguna playa
Para un nuevo cementerio
 
No debiste preocuparte amor
Lo digo en serio
No debiste molestarte amor
Lo digo en serio
No debiste molestarte amor
Lo digo en serio
 
Para enterrar tu corazón
Yo necesito un milagro
Para enterrar tu corazón
Yo necesito consuelo
Con las prendas de tu amor
Lanzo canciones al viento
 
Para enterrar tu corazón
Solo un beso y un adiós
Hoy voy a enterrar tu corazón
Para encontrar un nuevo amor
 

 Soñé que mientras bailaba esta canción con un hombre sin rostro, derramaba todas las lágrimas posibles por esos amores que fueron, pero no perduraron; por los que estuvieron a punto de ser; por todos los que no fueron correspondidos, por todos los que no correspondí.  

Tal vez sólo me vacié de angustias para empezar algo nuevo con ese hombre, cuyos rasgos todavía no tengo permitido ver.